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El pasado está en los dientes

(Foto: designer491 / Shutterstock).(Foto: designer491 / Shutterstock).

Los dientes, como los anillos de los árboles, guardan un registro permanente de las anormalidades microscópicas en la dentina y un grupo de investigadores ha medido ahora episodios de deficiencia de vitamina D en personas fallecidas hace cientos de años.

Mediante el análisis de estos rastros en los dientes de seis personas que murieron hace cientos de años, investigadores canadienses han sido capaces de medir con precisión episodios de deficiencia de vitamina D durante su vida. Sus resultados arrojan nueva luz sobre los desafíos diarios que enfrentaban las personas del pasado e incluso pueden ayudar en el estudio de la salud de los niños de hoy.

El diagnóstico de episodios históricos de deficiencia de vitamina D es un reto debido a los sutiles cambios en el esqueleto. Sin embargo, estas anomalías no desaparecen en los dientes, y son evidentes en la formación de los espacios interglobulares característicos de la dentina.

Investigadores de la Universidad McMaster en Hamilton de Canadá examinaron 12 dientes de individuos con evidencia ósea de deficiencia de vitamina D. Los dientes provenían de cuatro mujeres enterradas en un cementerio francés entre 1225 y 1798 y de dos personas enterradas en zonas rurales de Quebec entre 1771 y 1860, incluyendo a un niño que se cree tenía 3 años y un hombre de 24 años.

Basándose en los defectos de la dentina, el análisis mostró que todos los sujetos padecían de deficiencia de vitamina D o raquitismo, un trastorno común de la infancia causada por esta condición que resulta en el debilitamiento de los huesos y, a menudo se caracteriza por piernas arqueadas y caderas deformadas. Mediante el estudio de la estructura microscópica de los dientes, los arqueólogos reveleran las condiciones de vida del pasado, como por ejemplo que ciertas poblaciones tenían acceso limitado a la luz solar debido a los horarios de trabajo, cultura o condición social.

Los dientes del individuo de 24 años de edad indicaban que había sufrido cuatro ataques de raquitismo antes de cumplir los 13: dos veces antes de los 2 años, una vez más en torno a los 6 años, y, de nuevo, en un episodio un tanto severo alrededor de los 12 años. “Correlacionamos la edad a la que el diente se estaba formando, con la ubicación del defecto en el diente. Por ejemplo, si estaba bajo la corona es más temprano en la formación de ese diente, si estaba en la raíz hubiera sido un poco más tarde”, explicó el autor Lori D’Ortenzio, estudiante de doctorado en la universidad.

El estudio indica que estos problemas sistémicos pueden detener la mineralización de la dentina, su crecimiento y fusión, concluyeron los investigadores. Además, los hallazgos son evidencia de que la dentina tiene el potencial de permitir vislumbrar episodios previos de deficiencia de vitamina D en casos en que los indicadores óseos no son claros.

Las causas más comunes de deficiencia de vitamina D son desnutrición y falta de exposición al sol. Una deficiencia grave de esta vitamina impide la absorción dcalcio de los alimentos, lo cual resulta en un debilitamiento de los huesos. Se estima que más de mil millones de personas actualmente sufren de falta de vitamina D, y el raquitismo sigue afectando a la población infantil de manera significativa en zonas de Asia y África.

El estudio, titulado “The rachitic tooth: A histological examination”, fue publicado en línea antes de que apareciera impreso en la revista Journal of Archaeological Science.

 

FUENTE: http://www.dental-tribune.com/articles/news/latinamerica/30273_el_pasado_esta_en_los_dientes_.html

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