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Investigan los problemas de salud oral relacionados con el abuso de drogas

(Foto: Universidad de Queensland, Syda Productions/Shutterstock).(Foto: Universidad de Queensland, Syda Productions/Shutterstock).

Las personas con trastornos por abuso de drogas son más propensas a la caries dental y las enfermedades periodontales que la población en general, y tienen menos probabilidades de recibir atención dental regular.

Por lo tanto, la salud oral de estos pacientes es un reto particular para los dentistas. El objetivo de un nuevo estudio examinará los problemas de salud oral asociados a los fármacos y las formas en que los profesionales de la odontología pueden mejorar la salud oral de estos pacientes.

El uso de drogas se asocia con problemas como la xerostomía, una mayor necesidad de comer snacks, apretar y rechinar los dientes y la erosión química debido a la aplicación de cocaína en dientes y las encías, la investigación ha demostrado. Además, los factores asociados con el estilo de vida pueden empeorar la salud bucal en pacientes con trastornos por uso de drogas. Estos incluyen dietas altas en azúcar, malnutrición, mala higiene bucal y falta de atención dental profesional regular.

Con el fin de aliviar la carga de problemas relacionados con la salud oral, es necesario utilizar un enfoque dental prudente cuando se trata a estos pacientes. Sin embargo, según el investigador principal Dr. Hooman Baghaie, de la Universidad de Queensland en Australia, hay medidas simples que los dentistas y médicos pueden tomar para mejorar la salud oral de estos pacientes.

“Los dentistas deben examinar el uso de drogas en sus pacientes, estar alerta ante cualquier enfermedad avanzada odontológica o periodontal inconsistente con la edad del paciente y considerar la referencia a un médico para su manejo”, explicó Baghaie. Además, los dentistas deben ser conscientes de cuestiones relativas al tratamiento y consentimiento cuando el paciente está intoxicado y estar alerta ante la posibilidad de resistencia a los analgésicos, subrayó.

Por lo general, los odontólogos y médicos que tratan a personas con trastornos por abuuso de drogas deben detectar enfermedades orales y advertir a los pacientes de los riesgos de salud bucal asociados con la xerostomía y los antojos de alimentos dulces, agregó Baghaie.

La revisión combinó los resultados de 28 estudios de todo el mundo, que en conjunto proporcionaron datos sobre 4,086 pacientes con trastornos por uso de drogas. Los hallazgos indicaron que una de cada 20 personas entre los 15 y los 64 años usa drogas cada año, y aproximadamente el 10% de este número tiene dependencia de drogas o trastornos relacionados con su uso.

Los hallazgos reflejan el aumento de la caries dental y la enfermedad periodontal en personas con trastornos mentales graves, trastornos de la alimentación y trastornos causados por el consumo de alcohol, en comparación con la población general.

El estudio, titulado “A systematic review and meta-analysis of the association between

 

FUENTE: http://www.dental-tribune.com/articles/news/latinamerica/34436_investigan_los_problemas_de_salud_oral_relacionados_con_el_abuso_de_drogas.html

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Un nuevo estudio vincula hitos de la vida a un ritmo biológico no circadiano en los dientes

Investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, proporcionan evidencia experimental de un nuevo ritmo cronobiológico responsable de regular el ritmo de crecimiento y desarrollo en los grandes mamíferos. El ritmo circadiano, o ‘reloj biológico diario,’ controla gran parte del ritmo normal de desarrollo de un organismo y este paradigma de crecimiento ha sido el foco de una intensa investigación molecular, celular, farmacológica y conductual durante décadas.

Pero surgen cuestiones como por qué las ratas maduran más rápido que los humanos. “Es imposible explicar las enormes variaciones en la edad de la madurez y otros hitos del desarrollo con sólo mirar las diferencias en este ritmo diario”, afirma el doctor Timothy Bromage, profesor de Biomateriales y Ciencia Básica y y Biología Craneofacial en la Facultad de Odontología de la Universidad de Nueva York. “Esto sugiere que otro mecanismo de tiempo biológico está funcionando”, añade.

A través del análisis metabolómico de plasma sanguíneo, el doctor Bromage y su equipo han vinculado estas variaciones a otro mecanismo de temporización biológica que opera en los ritmos multi-día de crecimiento y degradación, unos hallazgos que se revelan en un artículo que se publica en la revista ‘Plos One’.

Esta investigación se basa en estudios anteriores del doctor Bromage que observaron los ritmos biológicos de varios días dentro de las líneas de crecimiento en el esmalte dental y el tejido óseo del esqueleto publicados por primera vez en febrero de 2009 en ‘Calcified Tissue International’.

“Estos ritmos, originarios del hipotálamo, una región del cerebro que funciona como el centro de control principal del sistema nervioso autónomo, afectan a los huesos, el tamaño del cuerpo y muchos procesos metabólicos, incluyendo la frecuencia cardiaca y la respiración -lanza como hipótesis Bromage–. Los ritmos afectan al ritmo general de vida de un organismo y su vida útil, por lo que una rata que desarrolla dientes y hueso en una fracción del tiempo de un ser humano, de hecho, también vive más rápido y muere a una edad mucho más joven”.

En su investigación actual, Bromage y su equipo caracterizaron estos ritmos a través de análisis metabolómicos y del genoma del plasma sanguíneo de un mamífero de tamaño mediano, el cerdo doméstico. El estudio es el primero en usar la metabolómica para hacer frente a una pregunta en la biología evolutiva, según sus autores.

Los investigadores encontraron que los metabolitos del plasma sanguíneo y el ARN procedentes de 33 cerdos domésticos durante un periodo de dos semanas oscilan en un ritmo de cinco días. Utilizando el análisis microscópico, los científicos también observaron un ritmo correspondiente de cinco días en el esmalte de los dientes de los cerdos.

El estudio adicional reveló dos ritmos de cinco días en tandem, uno controlando el crecimiento del tejido y otro comenzando tres días más tarde para la degradación de compuestos moleculares relacionados con el crecimiento volviendo de nuevo a sus entidades biológicas básicas para su uso en la siguiente ronda de crecimiento.

“Estos resultados proporcionan una nueva visión de los procesos biológicos que regulan el crecimiento y el tamaño corporal y el control de la duración de la gestación, el destete, la edad de madurez y otros hitos del desarrollo”, afirma el doctor Bromage. “Creemos que éste es un componente clave de qué regula la historia de la evolución de la vida de las especies”, concluye. Investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, proporcionan evidencia experimental de un nuevo ritmo cronobiológico responsable de regular el ritmo de crecimiento y desarrollo en los grandes mamíferos. El ritmo circadiano, o ‘reloj biológico diario,’ controla gran parte del ritmo normal de desarrollo de un organismo y este paradigma de crecimiento ha sido el foco de una intensa investigación molecular, celular, farmacológica y conductual durante décadas.

 

MADRID, 7 (EUROPA PRESS)

Fuent: http://noticias.lainformacion.com/ciencia-y-tecnologia/biologia/un-nuevo-estudio-vincula-hitos-de-la-vida-a-un-ritmo-biologico-no-circadiano-en-los-dientes_xTJyq5Qj5q4KnkRLL54GY5/

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Hacen arqueología a partir de las bacterias dentales

Foto (no relacionada): Cortesía INAH Foto (no relacionada): Cortesía INAH

A lo largo de la vida humana se van acumulando y mineralizando en los dientes microorganismos, saliva y restos alimenticios, a eso se le denomina cálculo o sarro dental, y se preserva mucho después de la muerte. Y gracias a esos yacimientos microbianos, un grupo de científicos ha aplicado, por primera vez, técnicas de secuenciación masiva de ADN a cálculos dentales, con lo que se ha podido reconstruir el genoma de los microorganismos periodontales y conseguir la primera evidencia de la dieta de humanos de unos 1,000 años de antigüedad a través de biomoléculas.

Los resultados de este trabajo pionero sobre la ecología del microbioma oral y su función, que abre la puerta a una nueva forma de comprensión de la historia evolutiva humana, se publicó recientemente en la revista Nature Genetics y ha contado con contribuciones de 32 científicos de 20 instituciones en siete países, entre ellos un mexicano de 23 años llamado José Alfredo Samaniego Castruita.

“La metodología que se describe en el artículo es de gran importancia, porque con ella es posible rastrear tanto la dieta como los microorganismos relacionados con enfermedades presentes en individuos de hace 1,000 años”, destacó Samaniego Castruita, quien estudió la licenciatura en Ciencias Genómicas de la UNAM y en su último año de licenciatura hizo una estancia en el grupo del doctor Thomas Gilbert, donde empezó a involucrarse con el proyecto.

El trabajo —dirigido por Christina Warinner de la Universidad de Zurich y la Universidad de Oklahoma— revela que a diferencia de los huesos, que pierden rápidamente gran parte de su información molecular cuando son sepultados, el sarro dental (la acumulación de sales de calcio y fósforo sobre la superficie dental, que también se llama tártaro dental) entra en el suelo en un estado mucho más estable, que ayuda a preservar las biomoléculas.

El sarro “tiene la capacidad de preservar por muchos años en mejor condición el ADN y nos permite estudiar las enfermedades de humanos en tiempos antiguos”, dijo José Alfredo.

Por esta razón, el análisis de DNA antiguo no se vio comprometido por el enterramiento de los restos.

Según Samaniego, “la metodología consiste en extraer el ADN y proteínas de muestras antiguas, en este caso de cálculos dentales de humano, con técnicas de laboratorio especializadas para muestras antiguas. Después se analizan el ADN y las proteínas, para rastrear tanto los microorganismos presentes como la dieta que tenía el individuo”.

LA INVESTIGACIÓN

Los investigadores caracterizaron la antigua microbioma oral en un estado de enfermedad, 40 patógenos oportunistas, los antiguos supuestos genes de resistencia a antibióticos humanos-asociados, hicieron una reconstrucción del genoma del patógeno periodontal Tannerella forsythia, 239 bacterias y 43 proteínas humanas, lo que permitió la confirmación de una asociación a largo plazo entre los organismos, y las secuencias de ADN que coinciden con las fuentes alimentarias.

Y es que el cálculo dental permite la investigación simultánea de la actividad del patógeno, la inmunidad del huésped y la dieta, ampliando así la investigación directa de las enfermedades comunes en el pasado evolutivo humano.

Este estudio no sólo ayuda a mejorar la comprensión de la evolución del microbioma oral humano, también los orígenes de la enfermedad periodontal, la cual provoca cambios en la dentición (desarrollo de los dientes y su disposición) y se caracteriza por la inflamación crónica con resultado de pérdida de diente y hueso.

Hoy, la enfermedad periodontal severa afecta a más de 10% de la población mundial, vinculada a otras de origen cardiovascular, pulmonar o diabetes tipo II.

Samaniego Castruita aseguró que “incluso se puede saber si existen genes de resistencia a antibióticos en los microorganismos”.

El economista