Programa preventivo de estrés para odontólogos Destacado

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Los miembros del equipo dental están sujetos a muchas presiones psicológicas (1) que conviene saber manejar para mantener una buena salud mental. La situación laboral en Odontología genera, por sí misma, un cierto grado de activación, beneficioso y necesario para mantener todos los recursos alerta (2) y atentos, con el fin de utilizarlos cuando sea necesario solucionar algún problema de la misma. Sin embargo, si esta activación se mantiene durante mucho tiempo o con demasiada intensidad, o si le damos más importancia de la que se merece, si no se dan descansos adecuados, etc., puede llegar a provocar agotamiento psicológico y aparecer síntomas como depresión o ansiedad, que pueden convertirse en patologías mentales como estrés laboral, burnout o mobbing (3-5).

Esta sintomatología bloquea todo funcionamiento laboral eficaz y se convierte en un círculo vicioso de incapacidad y malestar que será necesario cortar a través de un tratamiento psicológico adecuado.

El objetivo es enseñar a los miembros del equipo de trabajo de Odontología a prevenir el estrés, proporcionando los recursos necesarios para ello. Podemos detectar problemas de estrés cuando un profesional rinde menos, le ocurren más accidentes laborales, presenta más absentismo en el trabajo, no le interesa nada, está irritable, ansioso, desmotivado, deprimido, con problemas de sueño, de apetito…

El estrés no afecta de igual forma a todas las personas; se manifestará dependiendo de:

– La fortaleza psico-fisiológica del sujeto: parece ser que unas personas están más o menos predispuestas a padecer estrés que otras.
– El entorno estresante al que esté sometido el sujeto: dependiendo de la cantidad, intensidad y frecuencia con que tenga que someterse a los factores estresantes, la situación se hará más o menos llevadera.
– Los recursos de afrontamiento del estrés de los que dispone el sujeto: dependiendo de las habilidades de organización, planificación, relajación, decisión, etc., de las que disponga el sujeto, la situación le producirá más o menos sintomatología estresante.

El programa preventivo que proponemos (6,7) tiene como objetivo aumentar los recursos psicológicos para fortalecer la mente humana y tratar de reducir al máximo los factores estresantes. Cada persona sabrá escoger qué consejo necesita aplicar a su vida diaria para manejar el estrés laboral en Odontología. Recordar que cada nuevo aprendizaje tarda en instaurarse unos 21 días, por lo que si se quiere seguir más de un consejo, conviene ir aprendiéndolos de uno en uno.

Programa preventivo de estrés para odontólogos

1. Aceptar el estrés serenamente y sin irritaciones. Saber y aceptar que el entorno laboral no es de color de rosa, que hay frustraciones constantes, que no siempre las cosas ocurren cómo se había planeado, que surgen imprevistos, que las personas tenemos diferentes puntos de vista irreconciliables con los jefes, pacientes, compañeros, etc., que no somos ni tenemos por qué ser perfectos u omnipotentes, y que tenemos limitaciones. Saberlo y aceptarlo nos permite dejar de quejarnos y aprender a anticiparlo, prevenirlo y modificarlo. Hay que crear una cultura en el equipo de optimismo y actuación, no de queja.

2. Identificar tus propios agentes estresantes y aceptar tus reacciones emocionales. Identifica lo que te estresa: ¿cuándo me siento estresado?, ¿qué me hace estar estresado? Sólo el conocerlo genera cierto control y reduce el estrés. Conócete a ti mismo: ¿siento enfado, tristeza, ansiedad, ira, frustración…?

3. Planificar qué vas a hacer en concreto cuando aparezca esa situación estresante.

4. Comunicarse bien para controlar el estrés. Aprender habilidades de comunicación verbal y no verbal.

5. Recordar ocasiones similares en las que fuiste capaz de manejar la situación. Recordar las metas alcanzadas, las cosas que han salido bien, en vez de estar siempre pensando en lo que queda por hacer y lo que ha salido mal.

6. «Quien canta sus males espanta». Tararear una bonita melodía produce en uno mismo y en los demás emoción positiva, provocando un contagio emocional positivo que facilita la eliminación de estrés. Ponerle letra al tarareo de una melodía con aquello que me está molestando produce una automática pérdida de importancia de lo que molesta, consiguiendo que deje de molestar.

7. Sonreír. Produce contagio emocional y facilita las relaciones interpersonales. Usa el sentido del humor o simplemente sonríe, aunque al principio lo hagas de forma forzada y sin ganas.

8. Respirar profundamente. Tómate tu tiempo para relajarte un poco. El estrés produce tensión muscular. Alguna literatura lo llama «hablarle a tus músculos»; cuando, ante una situación tensa, notas alguna zona muscular en tensión, «habla» a los músculos de las distintas zonas de tu cuerpo (cara, brazos, piernas, pecho…) y diles: «relaja», «suelta» o «afloja».

9. Cambiar tus guiones. Lo que nos decimos a nosotros mismos influye en nuestras emociones y en nuestros actos, por eso es importante hablarse a sí mismo para poder autocontrolarse. Los guiones son lo que nos decimos sobre la situación estresante y los recursos que creemos que tenemos para hacerles frente. Esta información puede hacer que nos autocontrolemos o contribuir a una incómoda experiencia de estrés.

10. Cambiar «debo» o «tengo que» por «prefiero» o «quiero». Las normas son buenas porque facilitan el trabajo en equipo y predicen con relativa seguridad algunos acontecimientos futuros, pero las reglas autoimpuestas del tipo «debo» o «tengo que» pueden ser estresantes porque producen poca flexibilidad, culpa si no se consiguen, autoexigencia y perfeccionismo imposible de alcanzar y lograr y, por tanto, constante frustración innecesaria y poca valoración de lo que se consigue si no es «el todo».

11. Cambiar el entorno y la tarea. A veces se puede elegir entre soportar los palos que da el estrés o cambiar nuestra posición y situación: puerta abierta o cerrada de despacho, apagar teléfono, organizar agenda, entradas al correo, delegar, retirarse a estancias aisladas, diseño y decoración de la clínica o gabinete, organizar el ordenador o un buen archivo o agenda, organizar las actividades profesionales, personales, familiares, sociales, las actividades pendientes, etc.

12. Gestionar bien la agenda. «No nos va a dar tiempo», «no me da la vida», «el día a día me come». Establecer prioridades, fijar fechas límite, posponer o no dejar para mañana.

13. Aprender a delegar.

14. Cuidar la salud. Alimentación, tiempo suficiente de sueño, actividades de ocio, amistad, ejercicio físico, pasear, andar, etc. Contéstate a la pregunta: «¿qué me sienta bien?», y hazlo como prioridad.

Medidas preventivas del estrés

1. Aprender a manejar pacientes, sobre todo pacientes ansiosos.

2. Mantener el gabinete dental en buenas condiciones.

3. Conocer la utilización del instrumental y sus riesgos.

4. Informarse de enfermedades infecciosas de los pacientes.

5. Equipamiento: luz, ventilación adecuada, temperatura, higiene…

6. Reducir el tiempo de exposición del factor de riesgo: radiografías, sangre, ruido de turbina…

7. Más información: conocer riesgos y cómo prevenirlos.

8. Más protección: mascarilla, guantes, vacunación.

9. Tomar vacaciones alguna vez.

10. Favorecer la opinión sobre uno mismo.

11. No tener prisa y ser realista por conseguir determinados objetivos que necesitan tiempo para alcanzarlos.

12. Realizar ejercicio físico.

13. Organizarse en el trabajo para poder disponer de algo de tiempo libre al día.

14. Aprender técnicas de relajación, de interpretación correcta de las reacciones de los pacientes, de solución de problemas, situaciones conflictivas, planificación del tiempo.

Terminología Odontología Emocional

  • Burnout: «síndrome de estar quemado», síndrome de agotamiento psíquico o emocional, despersonalización y reducción de la realización personal que les ocurre a los individuos que trabajan con otras personas.
  • Depresión: trastorno del estado de ánimo, transitorio o permanente, caracterizado por sentimientos de abatimiento, infelicidad y culpabilidad, además de provocar una incapacidad total o parcial para disfrutar de las cosas y de los acontecimientos de la vida cotidiana (anhedonia).
  • Estrés: respuesta general del organismo ante cualquier estímulo que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.
  • Estrés laboral: reacción que puede tener el individuo ante exigencias y presiones laborales que no se ajustan a sus conocimientos y capacidades, y que ponen a prueba su capacidad para afrontar la situación.
  • Mobbing: «acoso laboral», «acoso moral en el trabajo». Es tanto la acción de un hostigador, u hostigadores, conducente a producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador.

Consultoría y sugerencias

Consulta: Cada vez que me dirijo por la tarde a la clínica dental donde trabajo, me siento cansada y desmotivada. ¿Qué puedo hacer para mejorar mi estado de ánimo?

Respuesta: Identifica lo que te estresa y acepta tus emociones. Cambia el entorno profesional que te altera. Gestiona mejor tu agenda laboral y aprende a delegar. Mejora la comunicación y el trato con los pacientes. Ten confianza en ti misma y sé optimista.
Aprende técnicas de relajación. Sonríe, canta, cuida tu alimentación, haz ejercicio físico, cuida tus amistades y ten actividades de ocio.

 

FUENTE: http://www.gacetadental.com/2014/02/programa-preventivo-de-estres-para-odontologos-47303/

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