Perfil de pacientes oncológicos tratados con láser de baja intensidad Destacado

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Figura 1. Aplicación de laserterapia de baja intensidad (2 aplicaciones) siguiendo el protocolo mencionado en la región dorsal de la lengua, en paciente del género femenino. Figura 1. Aplicación de laserterapia de baja intensidad (2 aplicaciones) siguiendo el protocolo mencionado en la región dorsal de la lengua, en paciente del género femenino.

El cáncer es un problema de salud pública a nivel mundial, por lo que el control de la enfermedad y los métodos de prevención deben ser priorizados. Los cánceres siguen un ciclo de desarrollo múltiple a lo largo de los años, por lo cual muchos podrían ser abordados en una fase temprana, mediante la reducción de la tasa de exposición a factores contribuyentes y determinantes. Si el potencial de malignidad fuera detectado antes de que los tumores se tornen malignos, el tratamiento puede ser altamente eficaz y con altas probabilidades de cura.

Los cambios en las estructuras del tejido blando de la cavidad oral reflejan también los cambios que ocurren en todo el aparato gastrointestinal, que se concentra en las complicaciones orales provocadas por la terapia con fármacos antineoplásicos.

Las complicaciones orales más frecuentes relacionadas con los tratamientos del cáncer son: mucositis, infecciones, disfunción de las glándulas salivales, disfunción del sentido del gusto, inflamación y dolor. Estas complicaciones pueden derivar en otras afecciones secundarias como deshidratación, disgeusia y desnutrición. En pacientes con cáncer mielodeprimidos, la cavidad oral puede ser una ventana de infección sistémica.

Las toxicidades orales graves pueden afectar la administración de protocolos onco-terapéuticos. En estos casos es posible que el paciente no pueda continuar con el tratamiento, debiendo interrumpirlo.

Entre los tratamientos del cáncer frecuentemente aplicados se encuentra la radioterapia, la cual es ampliamente utilizada en diferentes centros de salud, como una terapia definitiva o coadyuvante del procedimiento quirúrgico convencional, principalmente, en cánceres de cabeza y cuello. Sin embargo, altas dosis de radioterapia en áreas de grandes dimensiones, tales como la cavidad bucal propiamente dicha, el maxilar superior, la región mandibular y las glándulas salivales mayores, pueden verse comprometidas, constatándose a través de la aparición de efectos indeseables, de forma inmediata o tardía, donde la osteorradionecrosis (ORN), es considerada probablemente la peor1.

En el paciente irradiado, es de sobremanera importante que exista una adecuación del medio bucal antes del tratamiento radioterápico y se torna imprescindible seguir una alimentación de menor contenido calórico, así como una higiene bucal, muchas veces monitoreada y controlada por el profesional clínico antes, durante y después del tratamiento con radiación ionizante. Entretanto, la dificultad creada en los pacientes sometidos a la radioterapia, principalmente por la incidencia de mucositis, rigidez muscular, y, en el caso del tejido alveolar, la presencia de osteorradionecrosis como efecto dosis dependiente, podría ocurrir tanto durante como después del tratamiento ionizante.

Aunque algunos estudios2-5 relatan resultados desfavorables en los tejidos de la cavidad bucal con mayor contenido orgánico después del tratamiento radioterápico; aún es necesario analizar la cantidad de pérdida mineral que ocurre en los tejidos duros sometidos a la irradiación. Considerándose que es indispensable investigar estrategias de prevención que actúen de una forma más prolongada en los tejidos irradiados y, por otro lado, que estos estudios son inviables de realizarse en los pacientes sometidos a radioterapia in vivo desde el punto de vista ético, surge la necesidad de realizar una investigación y acompañamiento exhaustivo, desde el manejo de las complicaciones mediatas e inmediatas de los tratamientos instaurados hasta el mecanismo de prevención a ser ejecutado para cada paciente, de forma individual y buscando la reducción de dichas complicaciones por parte del cirujano dentista y el equipo multidisciplinario.

El mecanismo fisiopatológico de la quimioterapia, tratamiento antineoplásico ampliamente utilizado en gran parte de la población afectada por cánceres, corresponde a la inhibición de procesos celulares, induciendo la aparición de lesiones de mucositis en la cavidad oral6.

Caracterizada por la presencia de úlceras inflamatorias y dolor intenso, la mucositis oral afecta a más del 60% de los pacientes sometidos a altas dosis de quimioterapia7. El diagnóstico se basa en el conocimiento de la estomato-toxicidad del quimioterápico, según el tiempo de aparición y localización de las lesiones6,-8.

La prevalencia de la mucositis oral se ha incrementado en los últimos cinco años debido a la implementación de tratamientos más agresivos para combatir el cáncer, variando de un 36 al 100% de pacientes que presentaron estas lesiones. Esta complicación inmediata, tanto de la radioterapia como de la quimioterapia, reduce la calidad de vida del paciente y generalmente requiere de un riguroso tratamiento medicamentoso con narcóticos analgésicos, nutrición vía enteral y parenteral con elevados costos para el paciente8.

El tratamiento de la mucositis oral es aun esencialmente paliativo y no existe un consenso actual sobre algún agente profiláctico o terapéutico en la prevención y tratamiento de estas lesiones respectivamente. La laserterapia de baja intensidad (LLLT) es una modalidad terapéutica que utiliza la interacción de luz con los tejidos biológicos, de forma no invasiva, simple y atraumática, produciendo efecto intra-celular que favorecen la reparación, la cicatrización y la bioestimulación de las células que absorbieron una determinada longitud de onda8.

El cuidado del paciente debe ser tanto preventivo como terapéutico para reducir al mínimo el riesgo de complicaciones orales y de otras complicaciones sistémicas relacionadas.

Con la aparición de la laserterapia se ha demostrado la efectividad de los tratamientos, siguiendo un protocolo para cada tipo de lesión y cada paciente.

Revisión de la literatura

La prevalencia del cáncer en el mundo ha aumentado en las últimas décadas (29,2 personas por 100,000 habitantes en la población americana según el instituto nacional de cáncer de los Estados Unidos)5, y por consecuencia las complicaciones subsecuentes a su tratamiento, especialmente en los pacientes con cáncer de cabeza y cuello. El cáncer en esta región puede ser tratado con diferentes métodos ampliamente conocidos, tales como la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y por combinaciones entre estas modalidades terapéuticas.

Entretanto, las técnicas del tratamiento convencional del tumor, tales como la cirugía de remoción de la lesión, la cual dependerá del estadío del cáncer, así como las diferentes modalidades de radioterapia, aún son utilizadas por los médicos cirujanos de cabeza y cuello, oncólogos y por el equipo multidisciplinario partícipe del manejo del paciente. Nuevas técnicas radioterápicas han sido empleadas para un mayor y mejor control de las complicaciones en los tejidos saludables circunscritos. Dentro de estas nuevas modalidades se encuentran la Radioterapia de Intensidad Modulada (IMRT), la Radioterapia Tridimensional Conformacional (3D Conformal Radiation Therapy), usadas como técnicas que reducen el volumen de tejido irradiado; y, además de otros esquemas que implican el fraccionamiento de la dosis, tales como el hiperfraccionamiento, el fraccionamiento acelerado, ambas estrategias efectivas que buscan mejorar el control del tumor en tiempo y espacio9-13.

La región de cabeza y cuello, por el hecho de presentar estructuras susceptibles y radiosensibles, favorece la aparición de efectos indeseables en el campo irradiado e, inevitablemente, en las regiones circunscritas a dicho campo. Dentro de los efectos perjudiciales de esta modalidad terapéutica se destaca el compromiso y el rápido avance de la destrucción de los tejidos duros de la cavidad bucal, sea parcial o total, dependiendo del campo envuelto en la radiación o el volumen de tejido alcanzado.

La radioterapia gamma forma parte del conjunto de modalidades terapéuticas en el tratamiento del paciente con cáncer de cabeza y cuello, constituyendo una de las primeras alternativas para los casos de neoplasias invasivas con alta tasa de metástasis. La radioterapia gamma, conforme descrito anteriormente, presenta altos índices de penetración en los tejidos, por lo cual alcanzará a las células tumorales para su completa erradicación; sin embargo, las células normales serán afectadas en la misma magnitud. La acción inespecífica de la radiación gamma hace que aparezcan efectos secundarios, del tipo deletéreo o indeseable en los tejidos adyacentes, tales como las glándulas salivales, mucosa oral, sistema estomatognático, entre otras estructuras de gran importancia en la región. La dosis de radioterapia seleccionada para cada paciente depende del grado de compromiso de la lesión maligna, la localización y el uso de la radioterapia como única modalidad de tratamiento o en combinación con otras alternativas. Actualmente, la dosis empleada con respecto a la radioterapia gamma convencional, en la mayoría de nosocomios a nivel mundial, oscila entre 50 a 70 Gy, subdivididas en fracciones de 1,8 a 2 Gy por día. El fraccionamiento de la dosis fue y es actualmente usado debido a la respuesta generada por los tejidos tumorales y normales, la cual se diferencia con respecto al tiempo de reparación del DNA dañado. Además de presentar la ventaja para la reparación del DNA, el fraccionamiento de la dosis permitirá una población mayor de nuevas células entre los intervalos de tiempo y, específicamente, durante el período de descanso, en el cual los tejidos no serán sometidos a la irradiación gamma; por consecuencia, se reducirían los efectos inmediatos de la radiación9,12.

Vea el artículo completo y todas las fotos en la Edición Digital. 

 

FUENTE: https://la.dental-tribune.com/news/perfil-de-pacientes-oncologicos-tratados-con-laser-de-baja-intensidad/

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