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En los dientes, la causa posible del dolor de cuello

Una de las causas posibles del dolor cervical es el bruxismo. Cómo se aborda el problema desde la Osteopatía, una disciplina que ve al cuerpo como una unidad indivisible.

¿De dónde proviene el dolor en la columna cervical? ¿Será que hay un problema en esa región o que la causa este en otro lado? Estas son preguntas que los osteópatas nos hacemos a diario cuando en la consulta llega un paciente con el diagnóstico de “cervicalgia” (dolor cervical).

A menudo, el lugar donde nos duele corresponde únicamente a la localización de un síntoma, dejando oculta a la verdadera causa.

El Dr. Andrew Taylor Still, considerado como padre de la Osteopatía, veía al cuerpo como una unidad indivisible. Todo se encuentra estrechamente relacionado. Entender al cuerpo como una unidad nos permite comprender que dolores presentes en determinadas regiones son causados por bloqueos en regiones más distantes.

Con respecto a los dolores cervicales, pueden deberse a las causas más variadas y dentro de ellas nos encontramos con el bruxismo. El bruxismo es el hábito de apretar los dientes o rechinarlos, fuera de los momentos que corresponden a la masticación y deglución. Podemos encontrar personas que bruxan por la noche y otras que además lo hacen durante el día.

Este apriete sostenido en el tiempo genera una sobrecarga excesiva sobre los músculos de la masticación así como también, sobre los dientes. La musculatura que nos permite cerrar la boca se encuentra entre las más potentes de nuestro organismo (hasta más potentes que el cuádriceps) y es capaz de romper una pieza dentaria en casos extremos.

Sólo basta con que cerremos fuertemente nuestra boca, como si quisiéramos cortar un trozo de carne fibrosa, para que observemos la influencia que este cierre ejerce sobre nuestra musculatura cervical, sobre nuestro cuello.

Imaginemos, ¿qué sucedería si repitiéramos ese mismo cierre durante toda la noche? Sería como realizar una actividad física intensa mientras intentamos dormir, y de hecho es lo que ocurre. Por eso, nos encontramos no sólo frente a un desgaste prematuro del diente, sino también con que el paciente nos refiere un cansancio mayor durante el día o al levantarse, ya que no logra descansar lo suficiente por la noche.

Es importante que el odontólogo (con quien debemos trabajar en forma interdisciplinaria) realice una férula o placa de descanso con la función de amortiguar la descarga excesiva. Se confeccionan a medida con distintos materiales, y deben utilizarse por la noche. Muchas veces, esta sola indicación, puede hacer que disminuya notablemente la sintomatología.

La columna cervical y la ATM (articulación témporo-mandibular) se influyen una a otra, tanto en su función normal, como cuando se encuentran alteradas.

El rol de la ansiedad

El músculo de la masticación llamado temporal, que ocupa gran parte de la zona lateral de la cabeza, se encuentra conectado a regiones de alarma dentro de nuestro sistema nervioso. Por lo cual, situaciones de estrés excesivo mantenidas en el tiempo pueden manifestarse como un estado de pre-tensión en este músculo (relación estrecha entre bruxismo y estado de ansiedad). Serán especialmente eficaces aquellas técnicas destinadas a favorecer un estado de relajación duradero.

Frente a un caso de apriete dental, es necesario realizar una correcta anamnesis, es decir una recolección de datos subjetivos relativos al paciente (antecedentes familiares y personales, signos y síntomas que experimenta y recuerda) necesarios para analizar su situación clínica. Además corresponde una correcta evaluación posterior que nos permita identificar la causa del dolor (origen o “lesión primaria”).

Tratamiento

Desde la Osteopatía nos interesa desbloquear aquellas regiones del organismo que influyan sobre el apriete dental. Podemos trabajar la sintomatología, relajando aquellos músculos que se encuentren tensos, así como la estructura facial que los envuelve. Esto les devuelve flexibilidad y armonía.

También, mediante técnicas suaves de osteopatía cráneo-sacral, aplicable a huesos craneales, pelvis, columna vertebral y sacro, podemos equilibrar el sistema nervioso autónomo, disminuyendo el estado de ansiedad crónico si esta fuera la causa.

Utilizaremos distintas técnicas específicas, desarmando los intrincados eslabones de lo que nosotros solemos llamar “cadena lesional”. (todo aquello que nos lleva a tener este dolor en el presente). Nuestro objetivo es darle la posibilidad al cuerpo de que se reequilibre.

Respetar la capacidad del cuerpo de autocurarse (otro de los principios básicos de la Osteopatía), es lo que nos lleva a pensar en el osteópata como facilitador del proceso de sanación.

El Dr. Still aconsejaba “encontrar la lesión primaria, corregirla, y dejar actuar al cuerpo”, y es en esta correcta interacción donde obtendremos la mayor cantidad de beneficios, asegurando la permanencia de los logros obtenidos durante la sesión osteopática.

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